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jueves, 30 de enero de 2014

Conferencia sobre TDAH (Medina de Pomar)

El día 25 de enero, una de nuestras psicólogas ofreció una charla sobre el déficit de atención e hiperactividad en el Interclub de Medina de Pomar (Burgos).

La conferencia se anunció a través de Radio Espinosa Merindades, en el Diario de Burgos y se avisó a los AMPAS de la zona. Fueron bastantes los interesados que se acercaron a escuchar a Sandra Pérez y su percepción es que los oyentes quedaron satisfechos.

En la conferencia se señalaron los síntomas del TDAH, no sólo se hizo alusión a los síntomas de hiperactividad, impulsividad e inatención, sino que se mostró otros síntomas que lo acompañan y que pueden ser tan graves o incluso más. Uno de estos síntomas es el déficit de autocontrol, en las últimas investigaciones realizadas se señala este problema como el más relevante en el trastorno y del que provienen otros déficits como la impulsividad, por ejemplo. Otro de los síntomas asociados al TDAH es la necesidad de refuerzos inmediatos, estos niños tienen grandes dificultades para esperar refuerzos a medio o largo plazo, suelen preferir refuerzos inmediatos lo que supone grandes problemas en el hogar y en la escuela.

Por otra parte, en la conferencia se abordó la importancia de realizar una evaluación exhaustiva y diferenciar así el TDAH de otros trastornos como el trastorno negativista desafiante, los trastornos de aprendizaje, los trastornos de conducta y los trastornos de ansiedad y depresión. Además, que una adecuada evaluación es fundamental para elegir un tratamiento ajustado para cada niño, no todos los tratamientos valen para todos los niños.

Si nos centramos en las terapias psicológicas los que han demostrado mayor efectividad son los tratamientos cognitivo- conductuales, lo que no quiere decir que sean los únicos que se utilizan puesto que hay otros tratamientos adecuados. Respecto al tratamiento farmacológico, lo más relevante, es que incluso las empresas farmacéuticas aceptan que sólo es recomendable cuando los síntomas son muy graves y hayan fallado las terapias psicológicas.

Se señaló también las pautas que se entrenan con los padres, la mayor parte de las veces basadas en aprender una buena comunicación familiar y un entrenamiento en refuerzos adecuados. En cuanto a los profesores, se comentaron las pautas adecuadas para el mejor funcionamiento del niño en el aula, señalando en todo momento que se entiende la dificultad de implicar a padres y profesores, sobre todo a éstos últimos, pero que es completamente necesario.

Por último, nuestra psicóloga explicó los síntomas que se observan en los adolescentes y adultos con TDAH y la importancia de tratarlos para evitar dificultades laborales y sociales.

El día 25 de abril a las 19.00 se realizará una nueva conferencia en el Interclub de Medina de Pomar, el tema de esta ocasión será “Ejercicio físico y salud mental”. ¡Os esperamos! 


martes, 10 de septiembre de 2013

¿Qué es salud mental?

La Organización Mundial de la Salud considera  el término Salud no sólo como ausencia de enfermedad sino como un bienestar físico, mental  y social. Por lo tanto el concepto de salud mental se incluye de forma implícita y de modo inseparable en el concepto de salud.

La salud mental es aquello a lo que todos aspiramos, es la felicidad, la calma, el disfrute, en fin, que en casi todo momento hablamos sobre salud mental.

Muchas personas consideran que salud mental es ausencia de enfermedad mental y no es así, no es sólo eso, como además refleja la definición de la OMS. Es la vida cotidiana, cómo la vive cada uno, cómo nos relacionamos con los amigos, con la familia y con la comunidad en general. Salud mental también comprende los deseos, valores, ideales y sentimientos con los que hacemos frente a los problemas que se presentan en nuestra vida.  

En la sociedad actual los continuos cambios a los que nos vemos sometidos pueden llevar a dificultades de integración personal y social. Prepararnos para ello y aprender cómo afrontar dichas demandas es el mejor método para que la salud mental no se vea afectada. No se trata de evitar los conflictos sino de conocer cuáles son nuestras herramientas para afrontarlos del mejor modo posible.

La Federación Mundial para la Salud Mental  considera que es sano el hecho de aceptar las decepciones, ser tolerante, no subestimar ni infravalorar las propias habilidades, respetarse a uno mismo y disfrutar de los pequeños placeres que la vida nos ofrece. Es salud mental buscar y mantener relaciones personales satisfactorias, poder confiar en los que nos rodean, respetando las diferencias que seguramente encontremos entre nosotros, sentirse parte de un grupo. Por último, es tener las capacidades necesarias para afrontar los problemas cotidianos incluye aceptar responsabilidades, planificar el futuro, tener la mente abierta a nuevas experiencias, fijar metas objetivas y realistas y conocer las aptitudes personales para adaptarse del mejor modo posible a las tareas cotidianas. En resumen, es cómo nos sentimos con nosotros mismos y  con la gente que nos rodea, y por último, cómo afrontamos los problemas de la vida diaria.

Hay una serie de mitos y creencias  sobre la salud mental que en algunas ocasiones provocan vergüenza e incomprensión en aquellas personas que están pasando por un mal momento. La salud mental puede verse afectada en todas las personas, desde niños a ancianos, y por supuesto en todas las clases sociales. Realmente producen un sufrimiento intenso y provocan alteraciones en la conducta, en la respuesta fisiológica y en la respuesta emocional. Se puede prevenir, diagnosticar y tratar antes de que sea demasiado tarde, lo mismo que cuando tenemos fiebre acudimos al médico deberíamos comenzar a aceptar que cuando el sufrimiento emocional aparece lo ideal sería acudir en ayuda de un psicólogo. Hay tratamientos adecuados para la mayoría de los problemas de salud mental, con evidencia científica que los apoya. El concepto que tiene la población respecto a la salud mental va cambiando, siempre en la medida en que se modifican los valores sociales y es nuestra tarea colaborar para que se acelere el proceso y el hecho de acudir a un psicólogo y/o psiquiatra deje de ser “de locos”.

Cuando las dificultades aparecen, cuando se pierde el sentido de la vida, cuando la tristeza o la ansiedad se instalan, cuando las relaciones sociales se hacen difíciles, cuando los valores pierden sentido y parece que el rumbo de nuestra vida se está perdiendo, es el momento de pedir ayuda, sin miedo, sin vergüenza. Miles de personas en todo el mundo lo hacen cada día, porque la sociedad en la que vivimos, en muchas ocasiones, hace que la salud mental se resienta. Pedir apoyo es ser valiente, es reconocer la necesidad de cambio y dar el primer paso hacia el bienestar.



Sandra Pérez

miércoles, 10 de julio de 2013

Estigma en la enfermedad mental grave

La palabra “Estigma” proviene del griego y significa “atravesar, hacer un agujero”. El estigma es una etiqueta que se pone sobre la persona.
La enfermedad mental suele identificarse como si fuese un único rasgo de la personalidad. Es habitual escuchar “es esquizofrénico” o “es depresiva” en vez de padece esquizofrenia o sufre depresión. Sin embargo, esto no sucede con las enfermedades físicas, seguramente no habéis oído nunca decir “es un canceroso” de alguien que sufre cáncer. Ciertos diagnósticos despiertan prejuicios contra las personas. Ante los estigmas la persona debe afrontar dos problemas: la enfermedad en sí y los prejuicios y discriminaciones que recibe.
Una de las consecuencias de los prejuicios es el autoestigma. Algunas personas con enfermedad mental asumen los estigmas impuestos como verdaderos. Los profesionales en salud mental estamos acostumbrados a oír entre los enfermos “es que estoy enfermo”, “no puedo es que soy esquizofrénico”, “yo es que soy bipolar y no puedo”. Han perdido la confianza en su recuperación. Es fácil imaginarse las consecuencias de los estigmas;  influyen negativamente en la autoestima, en la aceptación de la enfermedad o la posibilidad de buscar ayuda profesional.             Si la persona con enfermedad mental y su familia creen que no hay solución,  que no hay mejora posible, y que es inútil cualquier actuación que se lleve a cabo, seguramente evitarán acudir en busca de ayuda profesional.
El miedo y la aversión de la sociedad cierra muchas puertas a estas personas: sanitarias, laborales, de vivienda o de relaciones sociales.
Es necesario que los profesionales en conjunto trabajemos para mejorar su confianza. La rehabilitación es posible. 
Son muchos los grupos que trabajan para concienciar sobre este problema y cambiar estas falsas creencias, pero en realidad, la información sobre la enfermedad mental proviene casi exclusivamente de los medios de comunicación y en ocasiones, utilizan la enfermedad mental para crear morbo, intentan mostrarla como dolor, sufrimiento, violencia, crimen… De este modo, se refuerzan las concepciones negativas que tiene la sociedad sobre la enfermedad mental, aumentan los estigmas. Estos titulares que sirven para llamar la atención del público suponen una falta de ética profesional.
¿Las personas con enfermedad mental son más violentas?
Analizando la evidencia científica podemos comprobar que las personas con enfermedad mental no son más violentas que el resto, al contrario, suelen ser víctimas de agresiones. También suelen ser objeto de burla y desprecio.
Es necesaria la promoción de la salud mental de las personas como parte indivisible de su salud y bienestar. Los prejuicios y la discriminación tienen su origen en el desconocimiento. Seguramente los que trabajáis en salud mental hayáis tenido que desmentir varias veces estereotipos sobre la enfermedad mental. Creencias frecuentes como: “no pueden trabajar yo nunca le contrataría”, “no saben hacer nada y no aprenden”, “no pueden vivir solos”, “son peligrosos”, “los locos tienen que estar internados”. Desgraciadamente, sé que esto os ha pasado a la mayoría, que vuestros conocidos y amigos desconozcan la realidad de la enfermedad mental.

¿Cómo podemos aumentar el conocimiento sobre la enfermedad mental?
1. Información. Jornadas de sensibilización y campañas en medios de comunicación por ejemplo.
2. Facilitar la interacción y los contactos sociales: integración en la vida cotidiana de personas con problemas de salud mental. Facilitar oportunidades de vivir en la comunidad con los apoyos necesarios para residir en entornos vecinales normales, trabajar en empleos reconocidos y valorados y mantener relaciones sociales significativas.
3. Redes de servicios comunitarios, integrados en los sistemas sanitarios y sociales públicos.
4. Atención sanitaria y social de calidad técnica y sobre todo humana.  Son muchas las quejas que nos llegan a los clínicos respecto a la atención humana que han recibido en ocasiones.
5. Apoyar el movimiento asociativo, incluyendo el apoyo a las familias.
6. Agentes sociales que aumenten y mejoren el conocimiento de la enfermedad mental. De forma más específica, los profesionales de la salud mental debemos ejercer como "educadores sanitarios" de la población general.
7. Promover investigaciones coordinadas y multidisciplinares,
Seguramente sean necesarias muchas más pautas pero con los datos que manejamos actualmente creemos que estas son las más necesarias.

Sandra Pérez